En este artículo, explicaré el contexto político de España en esa dura época tras la Autarquía, cuando Franco ejerció su tiranía en todo su esplendor de cara a que comprendamos mejor las consecuencias de esa política que influenciaron al nacimiento de la Animación Sociocultural.
El franquismo de 1950 a 1959
Anteriormente, durante la dictadura franquista, se habían presenciado huelgas, las cuales se acrecentaron en 1951, a consecuencia de las penosas condiciones laborales,y el incremento de los precios con la huelga de tranvías de Barcelona en 1951 lo que desembocó en que en julio de ese mismo año Franco nombrara a un segundo gobierno, el cuál debía rectificar en parte la política económica para asegurarse que la conflictividad social no se reproducía, aunque siguió siendo un gabinete con el predominio del catolicismo político. En él, por fin entró Carrero Blanco, con el rango de ministro subsecretario de la Presidencia.
Después de largas negociaciones se llegó al acuerdo sobre un nuevo concordato con la Iglesia católica, que supuso un paso de vital importancia en el reconocimiento internacional del régimen y además la ratificación del predominio que el franquismo había concedido a la Iglesia católica a cambio de su identificación total con el régimen. A partir de la firma del Concordato, como ha señalado Enrique Moradiellos, «el triunfo nacionalcatolicismo fue definitivo e incontestable, convirtiéndose en la ideología oficial del Estado y el patrón normativo de la conducta moral, pública y privada, del conjunto de la sociedad española».
Las negociaciones con Estados Unidos para la instalación de cuatro bases norteamericanas en territorio español (el llamado "Pacto de Madrid")a cambio de una limitada ayuda económica y militar, culminaron con la firma de tres «pactos ejecutivos» por los que España quedaba incorporada al sistema de defensa occidental. Las bases que se iban a instalar estaban teóricamente bajo la soberanía conjunta de España y de Estados Unidos, pero existía un acuerdo secreto adicional, por el que Estados Unidos podía decidir unilateralmente cuándo utilizarlas «en caso de evidente agresión comunista que amenace la seguridad de Occidente». Por otro lado, se almacenó armamento atómico en ellas, a pesar de las protestas de las autoridades franquistas.
Una gran crisis política tuvo lugar en 1957 a raíz de proyecto del falangista José Luis Arrese de institucionalizar el franquismo a partir de reforzar los poderes del «partido único» falangista, el cuál iba contra el SEU, lo cuál desató una gran oposición en el seno del Ejército, en la Iglesia católica, en el resto de «familias» del régimen y en el propio gobierno (Carrero Blanco incluido). Los monárquicos franquistas tildaron el proyecto de «totalitario» y la jerarquía eclesiástica lo denunció por estar «en desacuerdo con las doctrinas pontificias» y por no tener «raíces en la tradición española». Por ello, Franco decidió en febrero de 1957 archivar sine die el proyecto de Arrese.
Los años cincuenta se cerraron con dos acontecimientos bastante importantes en la historia del franquismo: la inauguración el 1 de abril de 1959 —20 años después del final de la guerra civil— del Valle de los Caídos, el monumento conmemorativo del «Generalísimo» a su victoria en la Guerra Civil y que iba a acoger sus restos cuando muriera; y la breve visita a Madrid del presidente de los Estados Unidos, el general Eisenhower, en diciembre de 1959, nada menos que el excomandante en jefe de los ejércitos aliados que habían derrotado a las potencias fascistas en la II Guerra Mundial. Esta visita, según Moradiellos, «probablemente constituyó la apoteosis internacional de la dictadura de Franco»
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